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dissabte, 16 de maig del 2015
L'ESPECTADOR IMBÈCIL !
dimecres, 11 de febrer del 2015
EL PÚBLIC ET DÓNA O ET PREN RAONS
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| ENTREVISTA A SERGI LÓPEZ |
La universidad del humor
–¿En esa revisión del texto cabe también la actualidad?
–No soy de meter la actualidad muy rabiosa. En este sentido, creo que no nos gusta ser muy explícitos y preferimos dejar unos espacios que ha de completar el público.
–¿O sea, que el público también ha enriquecido el espectáculo?
–El público siempre te da o te quita razones.
–Comentaba la adaptación del texto original en catalán al castellano y al francés. ¿Fue un proceso complicado el hecho de traducirlo a distintos idiomas para lograr el efecto deseado?
–Jorge (Picó) y yo nos quedamos muy sorprendidos porque costó poco. No había mucha carga autóctona y el humor –no quiero parecer pedante– es universal.
–¿Dónde ríen más y mejor, en Francia o en España?
–(Sonríe) En Francia se ríen de otra manera. Es como si les costase más. Se quedan con gesto pensativo un rato y al cabo de un rato sonríen. En cambio, en España la gente es más directa y llana.
–La obra es un carrusel cómico de dudas existenciales. ¿Sabría usted despejar la incógnita de hacia donde va la cultura en España?
–Todos nos preguntamos de dónde venimos, hacia dónde vamos... En la cultura, como en el espectador, surgen muchas preguntas que se imponen y que son difíciles de contestar. La obra habla de identidad, de ser de aquí o de allí. Si me preguntas por la cultura, te diría que es clave para creer en nosotros mismos. Durante mucho tiempo, por parte del lado del poder la cultura ha ido perdiendo sentido y valor. Ha pasado a ser una cosa recortable, casi cercana a un artículo de lujo de la que se puede prescindir; y eso es una barrera muy grande.
–Usted y Jorge Picó han apostado por la autogestión. ¿Puede ser este el camino alternativo en una industria como la teatral cada vez más carentes de ayudas oficiales?
–Hay que hacer lo sea, cada uno desde su posición. Es cierto que a nosotros nos posee cierta idea de libertad a la hora hacer nuestro teatro, de ensayar y en la distribución. Esa libertad nos hace sentir autónomos y más operativos. El cine, por el contrario, necesita una financiación brutal y esa autonomía quizás es más complicada.
Un hombre con suerte
–¿Pero el teatro resistirá, verdad?
–Mientras estemos vivos, habrá teatro.
(Fragment de l'entrevista de César Blanco - "El Norte de Castilla")
dimecres, 10 de desembre del 2014
dijous, 7 de març del 2013
RETALL LA MANYANA Diumenge 3 de Març 2013
divendres, 1 de març del 2013
dijous, 21 de febrer del 2013
EL ESLABÓN MÁS DÉBIL NO 21% !!!
Como era previsible, el tejido teatral se está rompiendo por el eslabón más débil: cada vez me encuentro a más actores sin trabajo. Se está poniendo muy difícil hacer teatro y vivir de ello. Los cómicos van al paro porque cada vez se montan menos obras, y se montan menos obras porque va menos gente al teatro, y van menos al teatro porque las entradas han subido, y porque el circuito de giras y bolos ha saltado por los aires, y porque los teatros oficiales han visto drásticamente recortados sus presupuestos, y, madre del cordero, porque los señores que nos gobiernan decidieron subir el IVA del 8% al 21% con la peregrina idea de recaudar más, consiguiendo, pescadilla (o pesadilla) mordiéndose la cola, que vaya menos gente al teatro. Nuestro gobierno, claro está, dice que no hay remedio. No es cierto: es una cuestión de voluntad, de interés por la cultura. El gobierno francés, que había aumentado el IVA para libros y espectáculos en vivo al 7% en abril de 2012, lo ha bajado al 5,5% desde el pasado enero. O sea, que se puede.
Hará unas semanas, en estas páginas, el empresario teatral Carlos Rottenberg decía que el semillero de la escena argentina (tercera potencia mundial después de Londres y Nueva York) está en las salas independientes. Pregunto cómo está ese sector por aquí. División de opiniones: unos se echan a reír, otros se echan a llorar. Un grupo “independiente” (aquí se ríen) o “alternativo” (aquí lloran) depende de a) unas subvenciones cada vez más escasas, que además, b) se cobran cuando se cobran, o, c) de la magra taquilla. Sucede, me dicen, que antes el público podía permitirse un cierto riesgo (esto es, ir a ver a grupos poco conocidos), pero que ahora, con las entradas mucho más caras, solo tiende a pagar, cosa lógica, por espectáculos muy garantizados. Cuesta muchísimo, en sentido literal, armar una producción, cuesta darla a conocer (la publicidad es escuálida) y cuesta amortizarla: menos días de exhibición, y las giras y bolos (véase más arriba) reducidas a la mínima expresión, porque la mayoría de los Ayuntamientos no puede o no quiere pagar, o, de nuevo, solo lo hace ante ofertas teatrales de éxito seguro.
Cada día trae una mala noticia. De entre las muchas que afectan al sector, una de las peores es el cierre (“por deficitaria”) de la sala Tallers del Teatro Nacional de Cataluña. Me dicen que por dos años y yo pongo cara de creérmelo. Con esa clausura se cargan de un plumazo el T6, una experiencia única en España, por la que los jóvenes autores podían estrenar y dirigir sus propias obras con una compañía estable que variaba cada temporada. Del T6 salió, cabe recordarlo, El método Gronholm, uno de los grandes éxitos del teatro español reciente. Me cuentan también que en Madrid, la heroica sala Kubik, abierta por Sánchez Cabezudo en el barrio obrero de Usera, sin apenas oferta cultural, está abocada al cierre por el Ayuntamiento, que ya paralizó su actividad y ahora los brea a ordenanzas: claro, no es un casino.
Comienzan estrategias de supervivencia, muy a la argentina usanza. Ya les hablé de la sala Flyhard, donde se puede optar por precios realmente alternativos, y que ha conseguido fidelizar a un público joven y entusiasta. En la Beckett se ha inaugurado lo que llaman “taquilla inversa”: a instancias de la productora Sixto Paz, el público de Si existe, aún no lo he encontrado, de Nick Payne, dirigido por Marilia Samper, pagaba a la salida, según su valoración del espectáculo. Espectáculo, por cierto, sin escenografía, por falta de presupuesto. Me dicen que consiguieron llenos diarios y un precio medio de alrededor de 14 euros. Todo esto está muy bien pero lo entiendo como soluciones temporales, porque el entusiasmo y la precariedad acaban teniendo un límite. Me cuentan que Lluís Pasqual quiere formar una compañía joven “porque hay mucho talento que no puede perderse”, porque ya hay muchos actores jóvenes (y no tan jóvenes) que están dedicándose a otras cosas para llegar a fin de mes. Si consigue sacar adelante esa compañía será una buenísima noticia. Y otra similar será si cuaja otro estupendo proyecto: tres de los más pujantes directores jóvenes españoles se han unido para conseguir un local en el que dirigir, programar y producir. Seguiremos informando.
MARCOS ORDÓÑEZ 21 FEB 2013 - 01:48 CET
Hará unas semanas, en estas páginas, el empresario teatral Carlos Rottenberg decía que el semillero de la escena argentina (tercera potencia mundial después de Londres y Nueva York) está en las salas independientes. Pregunto cómo está ese sector por aquí. División de opiniones: unos se echan a reír, otros se echan a llorar. Un grupo “independiente” (aquí se ríen) o “alternativo” (aquí lloran) depende de a) unas subvenciones cada vez más escasas, que además, b) se cobran cuando se cobran, o, c) de la magra taquilla. Sucede, me dicen, que antes el público podía permitirse un cierto riesgo (esto es, ir a ver a grupos poco conocidos), pero que ahora, con las entradas mucho más caras, solo tiende a pagar, cosa lógica, por espectáculos muy garantizados. Cuesta muchísimo, en sentido literal, armar una producción, cuesta darla a conocer (la publicidad es escuálida) y cuesta amortizarla: menos días de exhibición, y las giras y bolos (véase más arriba) reducidas a la mínima expresión, porque la mayoría de los Ayuntamientos no puede o no quiere pagar, o, de nuevo, solo lo hace ante ofertas teatrales de éxito seguro.
Cada día trae una mala noticia. De entre las muchas que afectan al sector, una de las peores es el cierre (“por deficitaria”) de la sala Tallers del Teatro Nacional de Cataluña. Me dicen que por dos años y yo pongo cara de creérmelo. Con esa clausura se cargan de un plumazo el T6, una experiencia única en España, por la que los jóvenes autores podían estrenar y dirigir sus propias obras con una compañía estable que variaba cada temporada. Del T6 salió, cabe recordarlo, El método Gronholm, uno de los grandes éxitos del teatro español reciente. Me cuentan también que en Madrid, la heroica sala Kubik, abierta por Sánchez Cabezudo en el barrio obrero de Usera, sin apenas oferta cultural, está abocada al cierre por el Ayuntamiento, que ya paralizó su actividad y ahora los brea a ordenanzas: claro, no es un casino.
Comienzan estrategias de supervivencia, muy a la argentina usanza. Ya les hablé de la sala Flyhard, donde se puede optar por precios realmente alternativos, y que ha conseguido fidelizar a un público joven y entusiasta. En la Beckett se ha inaugurado lo que llaman “taquilla inversa”: a instancias de la productora Sixto Paz, el público de Si existe, aún no lo he encontrado, de Nick Payne, dirigido por Marilia Samper, pagaba a la salida, según su valoración del espectáculo. Espectáculo, por cierto, sin escenografía, por falta de presupuesto. Me dicen que consiguieron llenos diarios y un precio medio de alrededor de 14 euros. Todo esto está muy bien pero lo entiendo como soluciones temporales, porque el entusiasmo y la precariedad acaban teniendo un límite. Me cuentan que Lluís Pasqual quiere formar una compañía joven “porque hay mucho talento que no puede perderse”, porque ya hay muchos actores jóvenes (y no tan jóvenes) que están dedicándose a otras cosas para llegar a fin de mes. Si consigue sacar adelante esa compañía será una buenísima noticia. Y otra similar será si cuaja otro estupendo proyecto: tres de los más pujantes directores jóvenes españoles se han unido para conseguir un local en el que dirigir, programar y producir. Seguiremos informando.
MARCOS ORDÓÑEZ 21 FEB 2013 - 01:48 CET
dilluns, 9 de gener del 2012
ELLOS SI SABEN
El Teatre municipal de l’ Escorxador en Lleida es el teatro que a casi todos nos gustaría tener en nuestra ciudad. Su página está actualizada, detalle aparentemente trivial pero imperiosamente obligatorio – no siempre es así – en los tiempos de la información que corren; se nota que les gusta y cuidan lo que hacen. Además, tienen una propuesta de talleres con espectadores para favorecer el diálogo entre éstos y los creadores. Para quienes les pille cerca y disfruten con las artes escénicas, tienen una oportunidad de conocer y aprender la historia y el lenguaje de la danza moderna y contemporánea; o de adentrarse en el universo creativo de artistas como José Antonio Portillo, o el del teatro La Zaranda, de la mano de Maite Guisado, una filóloga medievalista dedicada a divulgar el mundo teatral en la televisión.
Aunque escaseen, siempre es una alegría encontrarse con espacios como éste. Si de algo hay que copiarse, ¡¡es de lo que está bien hecho ^__^!!

FONT : http://yanohaytelon.wordpress.com/author/yanohaytelon/
Aunque escaseen, siempre es una alegría encontrarse con espacios como éste. Si de algo hay que copiarse, ¡¡es de lo que está bien hecho ^__^!!
dimarts, 29 de març del 2011
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